Ver los errores que cometen otros ahorra dinero.

 

Ver los errores que cometen otros  ahorra dinero y tiempo. Emprender es un proceso lleno de obstáculos que pueden ser letales si no se toman las medidas adecuadas para salir a flote en los momentos de fracaso, por fortuna en la actualidad hay muchas recomendaciones útiles para identificar las fallas y posibilitar que su negocio navegue por las aguas del éxito.

“Star-up Academy” de Madrid reveló un estudio donde previene sobre los errores más comunes que afrontan estos emprendedores bisoños. El sondeo indica, como error común en primer término, que el empresario confunda tener una buena idea con una oportunidad de negocio. La escuela española explica que lanzar un producto o servicio que no esté en el mercado no significa que haya quien esté dispuesto a comprarlo.

“Hay muchas buenas ideas que, por falta de perspectiva, no se han convertido en un buen negocio”. Un desliz que puede costar de media unos 250.000 euros. ¿Por qué? Por no tener las primeras métricas de venta o demanda que puede suponer una pérdida económica del sueldo de dos años y la inversión en el equipo.

Hay que estudiar la evolución de los negocios de nuestro sector  o de aquellos que puedan ser nuestra competencia. ¿Cuánto nos puede costar? Existen entornos que pueden apoyar en los primeros pasos de una start-up con mentores de experiencia. Rodearse de un equipo asesor que viviٕó las mismas fases es esencial.

Otro de los errores es el de no tener definido el  “minimum viable product” (MVP) para sacarlo cuanto antes. Retrasar ese momento puede tener unos costes que la academia califica en unos 20.000 euros. A ellos se sumarían los más de 200.000 euros que costaría no tener conocimientos financieros, sin los que se podrían perder en un suspiro los pocos fondos con que se cuente. Aunque esa suma también dependerá de lo que se pueda conseguir en la ronda de financiación.

JUNTARSE CON PERSONAS COMPETENTES.

En el camino del emprendimiento es vital juntarse con personas competentes y profesionales, que tengan las ganas de iniciar un camino próspero hacia adelante, siendo conscientes de las dificultades del terreno. Personas con experiencia, que sepan idiomas, sean flexibles y transparentes y a ser posible con sentido del humor.

No rodearse de un buen equipo puede generar más de una desventaja en el momento en que lleguen las turbulencias. Puede suponer desde el inicio de batallas legales, juicios, indemnizaciones y reclamaciones, hasta la muerte del proyecto.

Esperar demasiado tiempo para lanzar el proyecto también puede ser un problema añadido que pase factura al emprendedor. La academia incide en que lanzar un MVP puede costar unos pocos días, pero no hacerlo “puede suponer una pérdida enorme. Si se dedican, por ejemplo, dos años a desarrollar una tecnología que nadie va a querer, se puede perder entre 125.000 y 250.000 euros”.

Para triunfar hay que comunicar. Aunque tengamos la mejor idea del mundo, si no sabemos explicársela a los inversores o potenciales clientes, no nos servirá de nada. No es cuestión de hablar bien sino de atraer bien. Una buena puesta en escena a la hora de presentar un proyecto a inversores es imprescindible, ya que bien nos jugamos el capital que podríamos conseguir, o no generaremos el crecimiento adecuado al no transmitir bien las claves de nuestro negocio, convencer los primeros clientes o transmitir nuestro valor.

La “todopoderosidad” es la sensación de que uno lo puede todo y no necesita a nadie. De ahí nuestra insistencia en tener una disciplina y una rutina para llevar el negocio adelante, así como un buen equipo de profesionales de confianza, que ayuden a ver otras perspectivas del negocio y errores comunes que uno puede cometer. La humildad en este caso es clave.
No existe quien tenga la verdad absoluta, ni sepa todo sobre el mercado. Saben aquellos que han validado su negocio y poseen clientes que les den unos datos con los que ver cómo evoluciona su proyecto.

Alegar que no hay medios para formarse hoy en día es una falacia. Ya no sólo es necesario formarse, sino conocer el mercado e investigar sobre él. Para ello se deben conocer herramientas y metodologías, así como, cuándo y dónde introducirlas, practicando y trasladando todo al contexto práctico. Una simulación de lanzamiento de proyecto es vital para evitar todos los errores que hemos enumerado.  No rodearse de buenos mentores y de un espacio de aprendizaje en el que atreverse a cometer errores bajo un paraguas puede suponer la pérdida de todo el proyecto.

TRABAJA GRATIS EN TU POROYECTO.

No se puede esperar que alguien crea en un proyecto en el que no invierte ni su creador. Si no tienes dinero para invertir, trabaja gratis en tu proyecto. No hay nada más convincente ante inversores que una persona que trabaja en su proyecto aunque no gana nada con él.
Esperar que un inversor pague por una simple idea es inviable. No invertir en tu propio proyecto puede suponer una pérdida de credibilidad ante inversores. El tiempo dedicado a conseguir esa inversión no pasará desapercibido.

El mundo tecnológico avanza cada vez más rápido y es importante conocer las novedades del ámbito digital, especialmente aquellas que puedan ayudar o afectar al proyecto. Si no las conocemos, puede ser que empleemos métodos y programas obsoletos, o que no nos ayuden a cumplir nuestra meta. A la hora de automatizar procesos, si no conocemos cómo hacerlo o empleamos herramientas no adecuadas puede suponer perder mucho tiempo y dinero.

Las startup son un negocio, y hay que saber a qué nos vamos a enfrentar, y tener un buen plan financiero que defina de qué vamos a vivir. Es muy importante tener suficiente efectivo para pagar las cuentas ante cualquier desafío que se presente. De ahí que se necesite inversión, planificación y no asumir riesgos que no se puedan controlar.
No poseer conocimientos que nos ayuden a administrar bien el dinero puede derivar en la pérdida del poco fondo que tengamos en un suspiro. La cantidad dependerá del capital que la startup haya levantado en ronda media)

Es vital conocer los canales adecuados y tener un buen plan de marketing para promocionarse a través de los medios más efectivos. Por ello hay que conocer qué existe y que nos puede ayudar.
¿Cuánto nos puede costar? Las ideas solas no se conocen. No hacer una buena campaña de marketing que sea medible y que reporte beneficios es sinónimo de invertir todo el dinero en un cajón y cerrarlo.

Tan malo es lo uno como lo otro. Crecer demasiado rápido puede hacer que nuestra startup no sea más que una moda con sus 15 minutos de gloria. No saber cómo crecer sólo hará que se den palos de ciego. Hay que saber cómo desarrollar la startup a todos los niveles para hacer de ella un verdadero negocio. Crecer demasiado rápido no es algo que salga rentable a nadie. Lo que se busca es un crecimiento exponencial para que las recompensas lleguen a todos aquellos que han invertido.