Las bromas en el trabajo son saludables, pero…

 

 Reír y hacer bromas es bueno y saludable pero en el trabajo los líderes deben tener cuidado con los chistes que emplean para no ofrecer una señal equivocada a los subordinados la cual relaje la disciplina laboral, ya que los empleados observan e interpretan lo que hace y dice un líder y perfilan su comportamiento y acciones en consecuencia.

Eso no significa que reír dentro de las oficinas sea algo negativo. Todo lo contrario, es positivo y estudios revelan que las bromas mejoran el animo de los trabajadores y hace que el tiempo laboral sea mas agradable. Investigaciones comprobadas afirman que si los empleados logran reír juntos por un chiste son más creativos, colaboradores y  mas productivos. Los ejecutivos que incorporan risas y bromas apropiadas en su trabajo consiguen más apoyo para sus iniciativas, son más eficaces a la hora de motivar al equipo, ganan más dinero y ascienden más rápido.

Un equipo de investigadores realizaron una encuesta para entender el impacto de las bromas del líder sobre sus empleados y encontraron que el uso del sentido del humor puede ser un arma de doble filo que puede dar paso a comportamientos negativos no intencionados entre los trabajadores.

Los líderes determinan las pautas a seguir, el tono adecuado, en el trabajo. Los empleados observan e interpretan lo que hace y dice un líder, y después modulan su comportamiento y acciones en consecuencia. Por eso es tan importante que las personas en puestos de responsabilidad entiendan las formas adecuadas –e incorrectas– de introducir el humor con sus bromas en el lugar del trabajo a fin de que se beneficie la empresa por completo.

Para el estudio los investigadores tomaron datos de trabajadores de China y Estados Unidos en tres momentos distintos, separados entre sí por aproximadamente dos semanas.  De acuerdo a uno de los miembros del grupo, la profesora adjunta de gestión empresarial  de la Universidad de Singapur, Kai Chi Yam.

“En la primera encuesta, pedimos a los empleados que indicasen cómo de “graciosos” eran sus encargados en el entorno de trabajo. Después, en la segunda encuesta, pedimos a los empleados que valoraran las relaciones que mantenían con sus superiores en el trabajo además de su percepción acerca de cómo de aceptable consideraban infringir las normas (es decir, hacer algo que en general no se acepta) en sus trabajos. En la última encuesta, medimos la visión que tenía cada trabajador de su propio compromiso y actitud en el trabajo”, afirmo en una publicación.

Según Chi Yam, aplicaron el concepto de la teoría de violación benigna (BVT, por sus siglas en ingles) desarrollada por el catedrático Peter Mc Graw, como una forma de responder  esta pregunta:

¿Que hace que las cosas tengan gracia?

“ En resumidas cuentas, según la teoría existen tres factores que hacen que una situación resulte graciosa: 1) es considerada una violación (en otras palabras, contradice las normas aceptadas de cómo deberían ser las cosas); 2) es benigna (no representa una amenaza directa); y 3) estos factores se presentan simultáneamente (no sería gracioso si se presentasen por separado)”, asevera la catedrática de Singapur.

  Esa  teoría la mezclaron con el procesamiento de la información social,  que busca la manera en que los empleados interpretan las acciones de sus responsables directos, como pistas sobre cómo comportarse dentro del trabajo, lo que termina por definir los límites de qué comportamientos se consideran “aceptables” y cuáles no.

 “Al combinar estas teorías, pudimos estudiar el impacto de las muestras de humor de un líder con sus bromas para indicar la aceptabilidad de violar las normas dentro del trabajo. Si esa aceptabilidad se consideraba alta, podría llevar a que los trabajadores sigan cada vez comportamientos más desafiantes: ausentarse del puesto de manera crónica, ignorar las instrucciones de un responsable, compartir información confidencial, falsificar facturas y beber alcohol dentro del horario de trabajo”, explica.

El análisis encontró que el humor puede producir un amplio abanico de efectos sobre el comportamiento organizacional de los trabajadores. Por un lado, puede mejorar la percepción que tienen los miembros de un equipo de su relación con sus responsables, sin embargo, algunas formas de humor por parte de un líder también pueden enviar una poderosa señal a los integrantes de un equipo de que no pasa nada si se infringen las reglas.

“Según nuestro estudio, un factor importante para ello era el grado en el que los líderes empleaban un humor agresivo, como vacilar a los miembros del equipo o contar chistes verdes. Los resultados demostraron que los líderes que recurrían más a este tipo de humor eran también los que tenían más probabilidades de allanar el camino para que el resto rompiera las normas. Eran también los que menos posibilidades tenían de fomentar un sentimiento de compromiso con el trabajo dentro de sus equipos”, dijo la investigadora.

El humor y las bromas puede representar un instrumento organizacional eficaz pero los líderes deben tener presente su estatus como modelo y ejemplo para los demás. Debido a su posición, sus acciones sirven como pistas sociales para sus empleados, con consecuencias tanto positivas como negativas. Los jefes deben cuidar la manera en que se presentan ante sus equipos, aumentar sus aptitudes de auto-monitorizarse y tomar una mayor conciencia de qué tipos de humor son apropiados en cada situación.