Emprender es un acto de aventura.

 

Emprender es un acto de aventura y no solo porque quienes se enfrentan a ese instante de liberación laboral caminan hacia momentos desconocidos en sus vidas, sino que la propia palabra, entrepreneur significó aventurero en francés cuando el economista Jean-Baptiste Say la acuñó en 1803.

Say, un estudioso de la obra de Adam Smith “The Wealth of Nations”, discrepó con el llamado padre de la economía moderna,  el quien a su juicio no reconoció la presencia de empresarios emprendedores, quienes en su aventura por crecer buscaron usos ineficientes de los recursos y el capital para emplearlos en áreas mas productivas y de mayor rendimiento.

El francés en su libro “Tratado de economía” presentó al emprendedor como un intermediario entre el capital y el trabajo al quien calificó: “.. el que dirige una empresa, especialmente un contratista que actúa como intermediario entre el capital y el trabajo. Se hace notar que es raro que tales empresarios sean tan pobres que no posean siquiera parte del capital que emplean”. Para Say lo importante es que el emprendedor esta expuesto a todos los riesgos, por lo que se aprovecha de todo lo que puede serle a su favor. Por eso para el economista francés aquello era un acto de aventura.